No soy un fanático de la historia, pero, de vez en cuando, determinados momentos concretos del pasado reciente vienen a mi cabeza, me tocan la válvula de la curiosidad y requieren alimento y una cierta investigación. No puedo negar que es un vicio que, aunque antes pudiera tenerse, ha sido alimentado por Internet y que, muy probablemente comparto con más de uno y más de cien.
Cuando, antes del invento de la red de redes, uno tenía curiosidad por saber qué había pasado en cierto momento de la historia reciente, uno tenía que encomendarse a la buena memoria de los que lo vivieron y a evitar el sesgo del juicio personal y la distancia temporal. En el mejor de los casos, para investigadores o aquellos muy metidos en el papel de historiador casual, quedaba la hemeroteca, un lugar donde había que rebuscar entre volúmenes de periódicos viejos o, incluso, en microfilms. El desperdicio de tiempo y dinero era enorme, así como la comodidad para llevarse consigo la información.
Internet nos ha dado esa posibilidad. De lo que se ha ido publicando en la red, siempre ha quedado algún residuo. Sea un periódico con un servidor que lo guarda todo y lo pone a disposición del usuario, sea por alguna otra página que ha recopilado los artículos y los ha citado, plagiado o copiado. Creedme, dentro de algunos años, los blogs serán una fantástica fuente de información periodística y, lo que es más importante, acompañadas con un importante contenido de opinión.
Esta reflexión nos lleva también a otra más importante, que es el cambio de perspectiva que tendrán los acontecimientos. Los medios de comunicación llevan y seguirán llevando por mucho tiempo la voz cantante y la iniciativa, pero, al mismo tiempo, Internet y la blogosfera multiplicarán el número de enfoques que se tienen de una misma noticia. En la realidad, los medios se impondrán a la blogosfera salvo en casos muy específicos y justificados. Pero a largo plazo, a medida que se vaya perdiendo en el tiempo el apoyo del nombre de quien lo publica, los textos de los medios y los blogs quedarán al antojo del buscador de turno que, en muchos casos, y por el funcionamiento de los buscadores tal y como hoy los conocemos, dependerá en muchas ocasiones de con qué términos se realice la búsqueda.
Antes de meterme en el asunto que realmente quiero que sea central en este post, tres peligros de esta evolución de la información:
El primero, el exceso de la misma. El hecho de que se lleguen juntar tal cantidad de informaciones en el futuro que las verdaderamente relevantes queden invisibles entre la masa.
El segundo, la desaparición de la misma. Blogs que quedan borrados del servidor con la inactividad o noticias del pasado que deben dejar sitio a las del presente desapareciendo de los servidores. El espacio es un recurso limitado y, aunque barato, tampoco es gratis. Internet aún no tiene vocación de contenidos permanentes, aunque la tendencia es ir hacia documentos de larga duración. La tecnología será nuestro gran aliado en este ámbito. El espacio para almacenar información debe ser cada vez mayor y más barato, con lo que ayudará a la permanencia.
El tercero, que los intereses económnicos o sociales consigan crear tecnología que nos obligue a ver con prioridad unos tipos de información sobre otros. Esta frase, que es ya la base de la técnica conocida como SEO (Search Engine Optimization) para conseguir que unas páginas aparezcan más arriba en los buscadores, puede ser enormemente peligrosa si algún día alguien consigue hacerse con la tecnología que imponga determinados contenidos sobre otros en las búsquedas. Hoy se puede evitar añadiendo nuevos parámetros (palabras) a los términos de búsqueda, pero qué pasará en el futuro si alguien descubre alguna técnica para hacer prevalecer ciertos contenidos. Es verdad que no se le pueden poner puertas al campo de Internet, pero si alguien crea un sendero, será muchos los que lo sigan para no pasar por la maleza.
Esto viene a cuento de una nueva forma de acceder a la historia en Internet a través de YouTube o servicios semejantes. Pequeños clips de imágenes que dan una visión de los hechos totalmente diferente de la del papel, sobre todo en lo que a contexto se refiere. Imágenes en muchos casos seleccionadas por personas individuales sin intereses económicos en ellas. Imágenes que, en muchos casos, quedarían perdidas en los archivos de las televisiones de origen accesibles sólo a investigadores.
Si os fijáis en la antigua entrada de este blog sobre Turkmenistán, veréis como la BBC está empezando a añadir clips de sus noticias a YouTube. Es una fantástica manera de adquirir un prestigio y, sobre todo, mantenerlo en el tiempo, saber que la BBC hizo de aquella historia una cobertura extensa y de calidad y digna de permanecer en el tiempo. Sé lo que más de uno pensará. Que así como la BBC lo hace, también lo puede hacer cualquier cadena sensacionalista. Pero llegará posiblemente un momento en el que busquemos, además de ciertas palabras, una fuente concreta. Además, muchas de las trivialidades del sensacionalismo desaparecen del imaginario al final del informativo de turno. Los grandes hechos, permanecen.
Pero tenemos un problema. Ahora se está subiendo información constantemente a YouTube, ¿pero qué hay de todos los archivos de emisiones pasadas? Se están empezando a recuperar algunos gracias al trabajo de personas anónimas, pero curiosamente, la mayor parte de imágenes de archivo que aparecen en YouTube están extraidas de retrospectivas realizadas por programas actuales o del canal de los 50 años de TVE. Hay muy pocos clips originales. Se habla de temas de copyright y lo puedo aceptar, pero, aun así, son imágenes que darán en el futuro un beneficio casi nulo y que, en cambio, son casi imposibles de acceder.
La semana pasada tenía el día morboso y quise investigar las dos tragedias futbolísticas que ocurrieron en la Inglaterra de la segunda mitad de los años 80: Un país asolado por el hooliganismo, asumiendo las consecuencias de Heysel y futbolísticamente aislado del resto de Europa. La primera, de 1985, el incendio de la tribuna en el estadio de Bradford con 56 muertos. La segunda, el tapón de entrada en una semifinal de copa en el estadio de Hillsborough de Sheffield.
De ambas hay imágenes tremendamente relevantes. De la primera, la transmisión de televisión aunque, curiosamente, en cuestión de una semana han desaparecido por temas de copyright varios archivos mucho más representativos. De la segunda, una selección de cómo se informó sobre la misma en los medios ingleses.
No dejemos que los documentos con valor histórico se pierdan. Animemos a quien tiene grabaciones de valor a que haga una breve selección y de imágenes y las coloque para que todos podamos verlas y concienciemos a las televisiones de que este tipo de programas deberían ser de dominio público, de modo que sean ellas las que las pongan a disposición de todos.
10 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comments:
Publicar un comentario en la entrada