15 de enero de 2007

Obituario de un presidente atípico

Tengo que reconocerlo, porque no tiene nada de malo. Una de mis secciones favoritas en la web de El Mundo es la de los obituarios. Sirve para conocer personalidades de las que no habías oído hablar, para saber de otros a los que habías perdido de vista hace tiempo o, incluso, para saber más cosas de quien ya sabías unas cuantas. Lástima que sea un último fogonazo de sus vidas con duda utilidad.

Os recomiendo que le echéis un vistazo de vez en cuando. No debéis sentiros macabros ni morbosos por ello, ya que son artículos biográficos realizados en su mayoría con ánimo informativo (con excepciones como la del "antológico" obituario que le dedicaron a Eduardo Haro Tecglen).

En esta ocasión, el diario publica el perfil que EFE le hace al difunto presidente de Turkmenistán, Saparmurat Niyazov. No éramos muchos los que conocíamos la existencia, vida y milagros de tal personaje y los pocos que lo conocíamos era por la lectura de algunas de las excentricidades que impuso a sus ciudadanos. Fue un dictador atípico.

¿Sabía alguien que existía un país llamado Turkmenistán? ¿Teníamos alguna idea de las cosas que han pasado en él en estos últimos años? ¿Nos importa algo lo que haya pasado o vaya a pasar en él?

Todos los países son iguales en la atención informativa, pero algunos son más iguales que otros.

Os dejo con el obituario.


Saparmurat Niyazov, presidente vitalicio y ególatra de Turkmenistán


MOSCÚ.- El presidente de Turkmenistán, Saparmurat Niyazov, falleció el 21 de diciembre de un paro cardíaco, pasando a la historia como el primer jefe de Estado vitalicio del espacio pos-soviético y como creador de un régimen dictatorial marcado por un culto a la personalidad de visos surrealistas.

Niyázov nació el 19 de febrero de 1940 en Ashjabad, la capital del entonces Turkmenistán soviético, y 27 años más tarde se graduó como ingeniero energético en el Instituto Politécnico de Leningrado (actualmente San Petersburgo).

Su carrera política tomó contornos definidos en 1976, cuando obtuvo su diploma de la Escuela Superior del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.

El 1985 ya encabezaba el Gabinete de Ministros de Turkmenistán y ese mismo año se convertía en el jefe del Partido Comunista de la república centroasiática, de la que fue elegido presidente en 1990, en pleno proceso de desintegración de la URSS.

Se hacía llamar 'Turkmenbashí' o "padre de todos los turcomanos", acumuló todos los títulos y honores imaginables y escribió el Rujkhnamá (Libro del Alma), declarado "constitución moral" para todos los turcomanos y texto de estudio obligatorio.

Tras su aspecto bonachón y sonrisa fácil se ocultaba un político de implacable dureza, que durante su gestión acabó hasta con la más mínima muestra de disidencia en el país.

En 1999, Niyazov, primer ministro y líder del único partido político turcomano legal, fue declarado "presidente vitalicio" por el Parlamento, pero el "padre de todos los turcomanos" había anunciado su intención de convocar elecciones presidenciales en 2009.
Culto a la personalidad

El culto a su personalidad desborda los límites de lo imaginable: sus retratos y estatuas doradas se encuentran a cada paso en Turkmenistán, y entre los monumentos que se levantaron en vida destaca una escultura giratoria chapada en oro de cinco metros de altura que siempre está orientada hacia el sol.

Las decisiones de Niyazov abarcaban todos los aspectos de la vida de los ciudadanos de Turkmenistán.

Impuso a los extranjeros el pago de una tasa para desposar a mujeres del país y en abril de 2001 clausuró el teatro de la ópera y el ballet, las salas de conciertos y el circo de Ashjabad por considerar que esas actividades artísticas son "ajenas" al espíritu nacional turcomano.

Al año siguiente, cambió los nombres de los meses del año y de los días de la semana.

Enero pasó a llamarse 'Turkmenbashí', es decir, recibió de nombre el título que ostentaba Niyázov, y abril, 'Gurbansoltam edzhe', que es el nombre de la madre del desaparecido presidente, a quien también se le erigió un monumento en Ashjabad.

Por ironía del destino Niyazov murió un jueves, que según el calendario que él mismo impuso por decreto pasó a llamarse 'Sogap gün' o 'Día bendito'.

Niyazov prohibió maquillarse a los presentadores de los cuatro canales de televisión, todos ellos estatales, y ordenó a los dentistas del país que se abstuvieran de colocar coronas de oro a sus pacientes por "antiestéticas".

Tradicionalmente, las coronas de oro en Asia Central se han considerado un signo de bienestar y muchas personas se las colocaban en dientes sanos simplemente para ostentar.

A comienzos de este año, Niyazov ordenó una reforma del sistema los pensiones, que dejó sin jubilación a 107.000 pensionistas, decisión que afectó principalmente a campesinos y discapacitados y organizaciones derechos humanos rusos llegaron a calificar de "genocidio".

Por disposición de Niyazov, los habitantes de Turkmenistán no pagan por los servicios de agua potable, electricidad y gas, hidrocarburo éste último del que el país tiene un quinto del total de las reservas mundiales.